1/12/09

Más allá de lo que la vista alcanza

Y sigo con explicaciones sobre la ambientación. Algo que se obvia pero que no profundizo en las novelas y bien seguro ayudará a entender algunos detalles. La religión de Eidem



Alma, Galz et Daken


Mucho se podría escribir y aún no conseguiríamos desvelar las más ínfima parte de qué es Alma en realidad. Tratar de explicar cual es el significado de lo que, según todas las creencias, rige la vida y la muerte más allá de cualquier deidad o conciencia supone un reto difícil de afrontar incluso para el estudioso más cualificado.

Citando otro capítulo del libro de Kobrich Sheirem, Tratados sobre lo Invisible, tal y como hiciéramos anteriormente (VI.1 El mundo de los sueños), escribe lo siguiente. “Tras haber consultado a numerosos especialistas y estudiosos de renombre, así como religiosos de la Santa Orden y de los Shaman, en un intento de llegar a una definición los más fiable sobre la esencia de Alma; no he conseguido despejar mis dudas, sino acrecentarlas más. Alma existe en nosotros, en nuestra conciencia y en nuestras manos, comprende todo lo que somos, desde nuestra propia alma hasta las almas de los que amamos. Sería imposible definir algo tan grande en una sola frase o texto, pues tan siquiera un libro entero nos serviría para describir esa conciencia que nutre de energía al planeta y lo llena de vida”

Kobrich no consigue aclarar en absoluto el problema, si no más bien lo enreda más. Aun ello es interesante observar los matices de su libro. Podemos extraer de sus letras que Alma, lejos de ser una sola entidad, esta conformada por millones de conciencias, desde las razas inteligentes hasta las plantas en su eterno ciclo de la vida, la muerte y la reencarnación. Aunque esta explicación no deja de ser una mera aproximación. Alma es la esencia de nuestro planeta de todo lo que lo habita.



La dualidad de Alma, las dos Damas


Existe una creencia, desde los albores de las civilizaciones, hasta donde conocemos, de que Alma se compone, al igual que todos los seres de dos partes contrapuestas y dependientes. Ya en los primeros cultos y hasta las grandes religiones de hoy, Alma se representa como dos Damas, Galz, señora de la luz, y Daken, señora de las tinieblas.

Galz suele representarse como una dama de finos cabellos lacios y rubios muy largos, poseedora de unos brillantes ojos dorados y la piel oscura, portando una sencilla túnica de una blancura inmaculada y bellas alas blancas de paloma a la espalda. El gesto de su cara suele ser afable y sereno y en su mano derecha suele portar un bello báculo dorado.

Daken, a diferencia de su “hermana”, se la representa como una mujer de rebeldes cabellos oscuros y ojos plateados de una mirada fulgurante. Sus ropajes, siempre negros y ajustados, son los de una guerrera y a su espalda dos alas negras de cuervo. En su mano izquierda agarra con fuerza una alabarda de plata.

Sacerdotisa y guerrera, pacificadora y luchadora, amante y enemigo. Nunca se le ha dado a ninguna el carácter de bondad o maldad, puesto que Alma trasciende esos conceptos. Al igual que en las personas refleja los aspectos de un todo. Alma nos ama, pero también nos castiga.




Las Deidades de las Estrellas


Según las creencia populares e incluso en testimonios escritos se recoge que, los Zodíacos, seres provenientes del cielo donde vivían en sus respectivos mundos, vinieron al nuestro, llamado Alma, y abandonaron su divinidad para caer y trasformarse en mortales para crecer y multiplicarse, siendo nosotros herederos de su sangre y su poder.

Tras la caída, atrás quedó su divinidad, que, sometida a la voluntad de Alma, rige desde el Plano de los Sueños, nuestras esencias a través de la vida y la muerte dándonos amparo y guía.



Las alas gemelas de Sorâ


Se desconoce la procedencia y el autor de este escrito. Tampoco se sabe como llegó a manos de los Caballeros del Concilio del Sureste y apenas hoy en día se ha conseguido traducir una cuarta parte de lo que allí explica. Guardado celosamente por los caballeros en la cripta del Castillos de los Leones, el Papiro de Sorâ descansa desde hace siglos.

Compuesto por un pergamino de dos metros de longitud y setenta centímetros de anchura, distintos esquemas y explicaciones en un idioma casi indescifrable, el llamado deítico. En el centro del papiro, un enorme esquema preside las anotaciones, las llamadas Alas Gemelas.

Esta es la parte más enigmática y a la vez más estudiada. Sus escasas partes comprendidas han destruido creencias y han reafirmado otras.

Las Alas Gemelas de Sorâ son consideradas como el principio de todas las religiones actuales. Es innegable que, salvo algunos escépticos, sea lo que sea lo que los estudiosos han encontrado allí ha sido lo suficiente revelador como para conformar la creencia y la fe de todas las gentes del continente.