6/2/10

"De bien nacido es ser agradecido"

Eso es lo que reza el refrán y bien cierto esto. Como bien sabéis, La Canción de la Princesa Oscura es un proyecto ambicioso tras el que hay mucho trabajo y esfuerzo. Desde que naciera la idea en el año 99 he pasado por muchas vicisitudes hasta que se ha convertido en una realidad.

Ha habido detrás muchos obstáculos, mucho empeño y dedicación por la fe en un proyecto. Y pese ha que tuve que autosuperarme en muchas ocasiones, también hubo momentos de derrota en los que pensé tirar la toalla pensando "¿Qué estoy haciendo?¿Merece la pena tanto esfuerzo por un simple sueño?"

A cada convención que voy suelen hacerme la misma pregunta: "¿Qué hace falta para ser autor?" La respuesta es siempre la misma "Tesón, hay que ser constante y no dejarte caer en los momentos difíciles". Es fácil dibujar o escribir cuando todo nos va bien y estamos inspirados, pero es muy dificil hacerlo cuando nos va mal, no nos llega el dinero a fin de mes, los exámenes te han salido mal o te ha dejado tu pareja... por citar ejemplos. Ahí es donde se te pone a prueba. No nos engañemos, hacer un sueño realidad es muy duro y requiere de mucho trabajo, sudor y lágrimas; pero si lo alcanzas ninguna de estas te amargarán la victoria, sino que te la harán más dulce.

No estoy hablando desde la posición de alguien que ha triunfado, nada más lejos de la verdad. Me dijeron en su día cuando firme el contrato de la primera novela "¡Que bien lo has conseguido! mi respuesta fue "No, esto acaba de empezar". Y es verdad, porque ya no puedes echarte atrás, ya has empezado el camino y sólo tienes que aguantar. Eso es muy duro a veces.

Pero creo que estoy divagando un poco. Todo ese esfuerzo siempre es más llevadero con gente que te apoye y hay dos personas que siempre se han involucrado en el proyecto sin pedir nada a cambio. Y es justo mentarlas.

Quién más idas de olla de mi cabeza se ha empapado y más estricta ha sido con mis trabajos (sus correcciones para mi no tienen precio, es capaz de encontrar el más mínimo detalle) es Delfina Palma. Antigua compañera de la facultad y gran amiga, además de, si miráis las novelas, la persona que se encarga de poner los tonos a las ilustraciones interiores. Sin ella, y no exagero, creo que estas novelas no hubieran sido lo mismo.

Por otro lado, mi más sincero agradecimiento a Aitor Eraña, que algunos conoceréis por sus magnificas tiras. Yo me reconozco un gran fan de su trabajo. Ha hecho algunos diseños de las criaturas que salen en las novelas ayudándome a perfilarlas (algún día subiré los bocetos), pero sin duda, donde hizo un gran trabajo fue en el diseño del grabado de la Puerta de Nara. No pude incluirle en los créditos del libro y, sinceramente, se lo merecía (a ver si arreglo ese detalle para la segunda edición) :)

También hay muchos amigos que siempre han estado ahí y que me disculparan bien seguro por no nombrarles en esta entrada, sino sería muy extensa, pero saben bien a quienes me refiero y siempre tendrán mi respeto.

Es duro este camino, si, pero no lo desandaría nunca.